El Dragón Perezoso – 1898


Clásico, Lectura en voz alta, Libros, Libros Favoritos, Recomendaciones, Reseña / Wednesday, October 28th, 2020

¡Eres un enemigo de la raza humana!

Creo que este es el libro más antiguo que he reseñado pero no el menos relevante para nuestra época. El autor es Kenneth Grahame, mejor conocido por su libro “El viento en los sauces” (The Wind and the Willows – 1908). 

Este es un libro adorable y gracioso. Es bastante breve, menos de 90 páginas. A pesar de ser tan antiguo y basado en la época de caballeros y damiselas en peligro, el humor de este dragón poeta, san Jorge y el niño no pasan de moda. 

Me enamoré de los pasajes descriptivos de este libro. Algunas cosas siempre se pierden en la traducción pero este libro ganó un vocabulario enriquecedor que te harán buscar el diccionario en más de una ocasión. El libro en inglés está gratis en internet porque ya tiene mucho más de 100 años (me imagino que el texto en español también). El audiolibro está en Audible y si eres suscriptor, el libro en inglés está incluido sin costo adicional.

Pude sacar algunas conclusiones al concluir el libro y tuve mucho que aprender de la trama en general y de la relación y camaradería entre el niño y Dragón: 

  • Pude recordar el evitar encasillar a las personas por su apariencia o su pasado.
  • A no menospreciar las opiniones de los niños solo por ser pequeños. 
  • Las exageraciones pueden causar muchísimo daño, aún cuando creemos que es inofensivo, exagerar es mentir y puede comprometer el bienestar de otros.
  • La poesía puede enternecer hasta un dragón de la época antediluviana. 
  • El morbo de la gente por ver sangre y peleas, al parecer es el mismo de hace 120 años. 

Los chicos aprenden el valor de:

  • Decir la verdad
  • Amar incondicionalmente
  • Valorar la verdad
  • No ser prejuiciosos
  • Aceptar nuestros amigos aunque sean un poco raros o no tengan nuestros mismos intereses (como el dragón que era poeta y resultó también ser actor).  

Aquí te dejo algunos pasajes: 

El pequeño sin embargo, cuando no ayudaba a su padre, y amenudo cuando lo ayudaba también, pasaba gran parte del tiempo ennfrascado en voluminosos mamotretos que le prestaban afables terratenienteso instruidos clérigos de las tierras de alrededor. 

Sus padres… pensaban sensatamente que era justo repartirse las labores de modo que ellos aportaran los conocimientos prácticos y el muchacho la erudición. 

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